Revisiones semanales centradas en señales, no excusas
Quince minutos bastan para revisar indicadores, riesgos y próximos pasos. Tres preguntas: qué avanzó, qué aprendimos, qué cambia esta semana. No se reportan actividades, se muestran efectos. Con disciplina, la conversación se vuelve honesta y útil; aparecen patrones, dependencias ocultas y oportunidades para colaboración espontánea que rara vez surgen en reuniones operativas saturadas de estatus y detalles menores.